sábado, 17 de marzo de 2012

...hazlo...

...hazlo...



Deja que tu corazón hable, no le cierres la boca ni ates la mano con la que escribe tan bellas palabras.



Nuestros corazones están hablando directamente, desde hace tiempo lo hacen, se entienden y se cuentan todo. Deja que lo continúe haciendo. Guarda, comprende y goza todo lo que van susurrando y gritando. Es un diálogo profundo, muy profundo. Nada pasa en nuestro exterior, pues no tenemos forma de decir lo que ellos  saben  que hay, además,  sí lo saben revelar.         Continua, continua corazón gastando la tinta de esa pluma que clavas tan profundo en ese que es como tu, escribe más, cuéntale todo, no guardes nada para ti, nada, que no merece la pena quedar con un solo secreto.

 (dialogo)

- Que forma es ésta la que tenemos para conocernos, que palabras encuentro, es muy fácil hablar así, es un mundo extraño donde yo quiero  estar. Te envío mi mensaje para que de nuevo entiendas que aquí estoy.



Hoy fui al correo y reclame una carta para ti, parece que es la respuesta al mensaje que recibí:  cuanta grandeza se esconde y se encuentra en tus palabras, eres más cuando te leo. Dame más palabras, damelas todas, que se acaben ellas para poder oír.



- tanto a pasado desde que se conocen los corazones... ya no leeremos más, y, nunca oiremos...



Pero... ¿no escribiremos más? Y... ¿por qué no me escribes? Qué... qué pasa... toma, te doy una hoja, está en blanco, escríbeme te lo pido. No... no dejes de hacerlo... por favor...  ya no te siento porque no tengo tus palabras, me hacen falta, me hace falta tenerte.



- Aquí estoy, pero no para ti, ya mi pluma no la guía tu recuerdo, por qué no me entiendes?



No... no... Recibe la hoja, es tuya, vuelve a escribir sobre mi cuerpo que estoy vacío sin tus palabras talladas hasta en mi piel!



- Lo siento, sólo... sólo puedo escribir un adiós, un adiós muy borroso, porque ya no hay tinta, ya no hay punta, ya todo se acabo...

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