sábado, 17 de marzo de 2012

Cuando veo las montañas

 

Cuando veo las montañas,

tendidas sobre la tierra y,

a las aves volar sobre ellas,

dejando que el aire las acaricie,

las roce, las sienta.

Ahí recuerdo tu cuerpo,

tu hermoso cuerpo,

tendido como una montaña,

tan difícil para subir y tan fácil para bajar.

Yo, como un ave, voy volando sobre ti,

provocando el aire que te haga estremecer.

Déjame ser tu ave,

para que pueda posarme en tu piel.

Déjame ser la tierra,

donde descanse y se hunda tu cuerpo.

Déjame estar debajo y encima de ti...

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