sábado, 28 de abril de 2012

Enseñame


Enséñame



Cómo descifrar tu mirada inocente,

Quiero saber el significado de tus

Caricias en mi espalda,

Cómo entender lo que me dice

El roce de tus manos,

Enséñame pacientemente el

Lenguaje de tu cuerpo.

El dolor de una petición a Dios


El dolor de una petición a Dios




Te supliqué, lloré para que estuvieras conmigo,

 juré y prometí, me entregué con el deseo más grande de mi corazón.

Mi cuerpo se desgarraba con tu presencia.

Pedí que te adueñaras de mi vida.

Que bien lo has hecho, no has permitido a mi corazón vivir en otro lugar,

nadie más quiere complacerse con mi pasión,

mis ojos ya no están en la mente de quien sea,

mi boca sedienta no encuentra la forma de mojarse,

no hay besos con amor, sólo dolor y olvido.



Mis manos no tienes apoyo y mis pies no caminan en la imaginación de nadie.

Mi felicidad la han robado o, a lo mejor, se extravió, no lo sé.

La obsesión que me retenía, hoy es rechazo.

El cariño que tanto recibí, tanto me sació, hoy se ha vestido de odio.

El tiempo que era para mi, todo el tiempo,

ya no me pertenece, no es mío, ya no lo tengo.

Ahora me he convertido en un ladrón,

por querer tener lo que no es mío, aquel corazón,

esos ojos, esa boca, la vida. Ya... ya no tengo nada.



Me has dado lo que te he pedido,

no has dejado que alguien me quiera eternamente y,

cómo me duele; ¿por qué sufro si he recibido lo que pedí?

Será que lo hice antes de conocerle? Acaso estoy tan equivocado?

Te supliqué para que nadie se enamorara de mi,

 pero olvidé que yo aún podría enamorarme.

Le quiero, le deseo, por qué no puedo hacerlo contigo

 si me has guardado sólo para ti.

Estoy tan confundido, no sé a donde ir, a donde mirar,

no sé si hablar o callar.

No sé por quién vivir...

Dónde estás


Dónde estás




Tal vez no sea suficiente esta hoja para escribir en ella absolutamente todo lo que de ti hay en mi corazón, y no es porque sean demasiadas las palabras, sino, porque ninguna significa, concreta o encierra, lo que por ti siento.



Qué has hecho para que el lenguaje no me sea suficiente y no pueda decirte lo que suscita tu existencia en mi alma, la misma que se desgarra y cae tras el profundo grito de tu nombre.



Cuál es el aire que respiras que me dejas a mi sin aliento, moribundo y colgado del suave aroma que de ti sale, perfume constante que mis poros embebecidos han acogido para siempre,



Dónde te escondes que mi instinto ya no te reconoce, prendido estoy del único recuerdo que de ti poseo, muéstrate ahora, hazlo, hazlo ya que estos ojos están siendo enterrados por la pena de no verte más.

domingo, 8 de abril de 2012

Dame algo tuyo

Dame algo tuyo

Deseo recibir de tus ojos, la mirada más cómplice que puedas darme,
De tu nariz, el suave aire que de ella sale,
Para que empañe todo mi rostro con tu aroma. Quiero recibir de tu boca tan solo un beso, donde mis labios sean humedecidos por los tuyos, para saborearte profundamente. Tu cuello, quiero tenerlo para que mi rostro tenga un lugar donde descansar.

Quiero recibir de tu cuerpo el deseo de ser conquistado. Dame tus brazos, para que se enreden en mi, tus piernas para que mis labios puedan acariciarlas. Tu espalda, para escalar lentamente, tus pies, para que jueguen en mi pecho. Dame todo lo que tienes que todo me sirve para poder estar ahí, contigo.