¿Qué puedo decir?
Me siento completamente incapaz de decirle algo, creo que no tengo ningún derecho para hacerlo, y hasta pienso que es imposible que me pueda perdonar. Pero tengo que hacer algo, no puedo permitir que mis errores puedan mas, por eso estoy aquí, frente a usted, para suplicarle que me perdone, que me perdone por ser tan inmaduro, por opacar momentos que, sin mi torpeza, se hubieran convertido en recuerdos muy agradables. No se imagina como me arrepiento por haber tenido gestos o hecho cosas delante de usted para que se enojara, razón tiene para decirme que le he humillado, razón tiene para pensar que juego con sus sentimientos, pero por favor, créame que yo nunca he intentado humillarle, usted es lo mas importante que tengo, cuánto me ha enseñado, cuánto hemos vivido juntos. Recuerda el día que estábamos en aquel lugar, frente al mar, y usted estuvo acompañándome, sin decirme nada, pero estaba a mi lado. Se acuerda cuando mi madre se enfermó y yo fui en su busca para contarle. Recuerdo que usted estaba limpiando y, después de contarle me dijo; “tienes que rezar por ella” y que yo me fui enojado porque eso ya lo sabia, en realidad esperaba algo mas, y eso me lo dió al siguiente día, en esa habitación fea, cuando me dio un pequeño abrazo y me miró a los ojos. Yo nunca le voy a olvidar. Únicamente usted se ha preocupado por mí. Cuando regresé a mi habitación, pensé mucho en usted y empecé a necesitarle, pues sin saberlo me dio lo único que yo quería. Tengo tantos recuerdos en mi corazón... tantos que no los diré ahora, además, se que usted los conoce y los guarda en el suyo. Nunca olvidaré el verano que estuvimos juntos, cuantas ganas tenia de estar en la misma habitación y, ya ve, conseguí lo que quería. Me gustaba que utilizara mis cosas, guardar la ropa en el mismo lugar, me gustaba verle dormir, me gustaban tantas cosas... un whisky en la noche, los lugares que hicimos nuestros, la biblioteca, Barcelona fue nuestra, etc... también recuerdo cuando le dio vergüenza de mí en la estación del metro, tuve que cargar las maletas solo y usted iba mas adelante, como para que no se dieran cuenta que iba conmigo. También recuerdo el enfado cuando caminábamos en la playa, tuve miedo de que me golpeara por la rabia que llevaba. Bueno, ya me dejo de recuerdos, pero debe saber que con todo lo que hemos vivido, es imposible que yo haya tratado de humillarle, eso nunca lo voy a hacer. Esta mañana pensé mucho en cómo será mi vida de aquí en adelante, estoy tan acostumbrado y tan feliz de estar a su lado que no sé cómo seguir ahora que no le veré más, por lo menos en algún tiempo. Ya no tendré a quien llevarle libros, ya no voy a querer tomar café. Ya no estará usted para robar chocolates y regalárselos. A quien voy a molestar, a despertar, a dejar notas, con quien pasaré las tardes y las noches. En fin, son muchas las cosas que me costarán. Escúcheme, yo no quiero que su interior este mal, como me lo ha dicho, por favor, haga el intento de perdonarme sinceramente, con el corazón. Le pido que lo haga por todo lo que hemos pasado, lo bueno y lo malo, por todo. Yo no le he mentido, y ahora también soy franco reconociendo mi error, mi culpabilidad y mi gran dolor y arrepentimiento al haber suscitado todo esto. Tal vez actué así por confiado, porque siempre he contado con su perdón y nunca pensé que usted se cansaría de mis estupideces. No se canse de mi, no ahora, que es cuando se pone a prueba todo lo que hemos hablado; el cariño, la amistad, eso que usted ha definido como “emoción”, yo estoy dispuesto a demostrarle, que en mi, nunca ha sido una emoción, que mi sentimiento es real y sincero y que, ahora que no nos veremos más, dejaremos a un lado eso malo que siempre ha dicho y, sacaremos lo bueno que sí hemos construido, por lo que hoy y cada vez que sea necesario, le voy a pedir perdón. Usted me conoce, me conoce mucho, y si me mira a los ojos se dará cuenta que hablo con la verdad, que no deseo nada más que usted sea feliz, no quiero ser “su problema”, quiero ser de hoy en adelante “una solución”, que nuestra amistad sirva, a usted y a mi, para que tengamos motivos para seguir luchando en la vida, que le demostremos al mundo que los verdaderos amigos sí existen y, a Dios, tenemos que demostrarle que si hemos hecho mal, ahora lo vamos ha hacer bien, y si Él nos perdona sinceramente, yo le pido a usted que me perdone sinceramente. Le voy a contar lo que pienso cuando recuerdo que no nos veremos más, digo: qué importa que no pueda verle a usted más, que importa que pasen, a lo mejor, muchos años sin verle, al final, después de que estemos muertos, vamos a tener toda la eternidad para poder compartir, reír, disfrutar con usted, en el cielo por supuesto. Por eso le dije que yo no quería que se fuera para el infierno, y por eso me hice propósitos para no desearle más, y si he fracasado, creo que no es tarde para intentarlo nuevamente, nunca será tarde si lo que queremos lo queremos con el corazón.
Usted también me dijo que le había defraudado, y sí, tiene razón, mucho me ha soportado, y mire yo cómo actúo. “me has humillado y me has decepcionado” fueron sus palabras, ¿verdad?, me quede en blanco, no dije nada, sólo tuve que irme, pues pensé en ese momento que yo sólo le estaba haciendo daño, hasta mi presencia le hacia daño. Usted me demostró hoy que es muy sensible, sus palabras son tan francas, tan claras, que hablan de todo lo que hay en el corazón, en su corazón. Y, cómo me duele haberle hecho daño a lo más profundo que hay en usted, pues me demostró que es ahí donde me ha guardado. Ese lugar donde guarda sus sentimientos yo lo revolqué. Pero fue mi inmadurez la que lo hizo, fue mi ignorancia, mi falta de cuidado. No fue mi corazón ni mi mente, no fui yo, el que le ha dicho que le quiere y también se lo ha demostrado, no fui yo, con quien se ha desvelado, el que ha llorado y reído con usted. Pero hoy, esos dos que hay en mi: el bueno y el malo, se han unido para pedirle, de la forma que usted quiera, perdón... No lo grito porque todo el mundo se enteraría, pero si escucha atentamente, se dará cuenta que todo mi ser le pide perdón. Mis pies, mis manos, mis ojos, mi boca..., todo lo que tiene grabado su nombre le está pidiendo perdón. No nos deje así, piénselo, llame los recuerdos gratos que tiene de mi y no los eche cuando lleguen, piense en lo que hemos hablado, por favor. Yo no le exijo nada, ni le reclamo nada. Yo aprendí a quererle a usted siendo así, como es, no le tuve cariño de un día para otro, todo fue creciendo poco a poco, por eso está enraizado, profundo, por eso estoy así.
Ayer actúe de esa forma porque la situación me obligo a hacerlo, no pensé otra cosa cuando usted me dijo: “vete” sentí que le fastidiaba mi presencia, que yo estuviera ahí y por eso lo decía. Ésta fue la razón de mi actitud y mi comportamiento con usted. Cuando puso su mano en mi hombro sentí rabia conmigo mismo, porque sabia que hacia mal, pero me deje llevar por la ira. Luego no supe que hacer y decidí mejor callar, para no entorpecer más las cosas. Perdón, pero con todos esos errores yo le pido que no se canse, ni aparente estar bien conmigo, no necesito su hipocresía, sino lo que siempre ha sido conmigo. Quien me regaña cuando copio en los exámenes y me enseñó a utilizar dos cuadros de papel higiénico para limpiarme la nariz, quien me acaricia los pies sin que me de rabia y detesta las películas que elijo para que veamos, quien se limpia los dientes frente a mi y me pide que le haga un masaje en el cuello. Usted, que me hace temblar de miedo cuando me llama por mi nombre y me dice cosas cuando no le gusta que me toquen. A usted es a quien pido perdón y otra oportunidad...